Caleidoscopio urbano

Caleidoscopio urbano

   Hombres y mujeres de todas las edades dan cuenta de sus oficios y saberes para ganarse la vida en el libro Siluetas del Centro Histórico, una publicación que refleja el rescate integral de la capital del país y el reconocimiento, con nombre y apellido, de sus protagonistas.                                                                                                                                                                                                                                                                        

Por José Lira

Apenas pone un pie en el Centro Cultural España, don Amador Bernal recibe el asedio de sus numerosos clientes, amigos y admiradores,  quienes le piden un autógrafo que, feliz de la vida, estampa una y otra vez en los ejemplares del libro Siluetas del Centro Histórico, en el que cuenta lo mejor sabe hacer: preparar jugos y licuados en su negocio María Cristina, ubicado en la calle de Palma, casi esquina con Donceles.

En el mismo recinto cultural, otro personaje citadino, Damián Bassó, se deja retratar y apapachar por sus admiradores que saben de sus artes cuando se trata de cortar y arreglar el cabello a la numerosa clientela que acude a su estética Vissú Total, especializada en hacer crestas, picos y hasta cortes de jícara. 

Bernal y Bassó forman parte de un caleidoscopio urbano, rico en historias de vida y formas de ganarse el pan de cada día, que se ha plasmado en las páginas del periódico KM. cero desde 2008, y que ahora se recopila en el libro editado por el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Con sus amenas entrevistas, audaz diseño e impecables fotografías, el libro Siluetas del Centro Histórico redescubre el potencial humano de los capitalinos a la hora de trabajar, emprender un negocio y dedicarse a lo que mejor saben hacer: preparar curados de pulque, bolear zapatos, vender almanaques con la leyenda de los volcanes, hacer música, bailar en plena calle, preparar chiles en nogada, conducir un bicitaxi, teclear cualquier documento o subirse a un cuadrilátero para enfrentar a rudos y técnicos.

En el texto también aparecen cronistas, escritores, investigadores, restauradores de arte, comunicólogos y promotores culturales, quienes hacen girar ese caleidoscopio social, tan olvidado durante la larga noche de las regencias del Distrito Federal y de los políticos que nunca vieron  y escucharon a quienes con su esfuerzo, talento y trabajo han dado vida y razón de ser al Centro Histórico de la Ciudad de México.

Los fotógrafos Eloy Valtierra, Elizabeth Velázquez, Essene Hernández, Araceli López, Germán Esponiza, Guillermo Olivares, Omar Franco, Alejandro Medina, Eduardo Mejía y Angélica Vázquez, aportaron su talento para ilustrar Siluetas del Centro Histórico.

Las entrevistas a los personajes estuvieron a cargo de Patricia Rubalcaba, Regina Zamorano, Alonso Flores, Sandra Ortega, Beatriz Velasco y Juan Pablo Bastarrachea. En tanto, Sandra Ortega, directora de KM. cero, y Patricia Rubalcaba comparten créditos en la edición del texto.

A la par, en las rejas de la Catedral Metropolitana, por la calle de Guatemala, se presenta una exposición fotográfica de los personajes de Siluetas del Centro Histórico.

Sismos y democracia

Entre líneas, a través de las 36 entrevistas y 22 retratos que integran el libro, la mayoría de la agencia Eikon, está la huella o la referencia a los sismos de 1985 que sacudieron la conciencia colectiva y motivaron la solidaridad de miles de capitalinos ante la magnitud de la tragedia.

También es un guiño a la importancia que ha tenido la conquista del voto ciudadano para elegir a sus autoridades locales, y que ha marcado la pauta para la recuperación de una de las metrópolis más grandes del mundo, no sólo en lo que corresponde a los espacios públicos, sino también a revalorar el papel de hombres y mujeres en la transformación de ese lugar emblemático del país.

Se trata, en las sabias palabras de don Miguel Hernández Ordóñez, escribano en la Plaza de Santo Domingo, que el Centro Histórico “es el centro de toda la nación, un lugar que no puede desvirtuarse ni destruirse, sino al contrario, hay que recuperarlo para mostrarlo a los demás bueno y sano. También es necesario cambiar la situación social, ofrecer trabajo, mejores servicios; de otra manera sólo sería escenografía”.

En opinión de Jesús Rodríguez Petlacalco, comunicólogo y promotor culturas, que también forma parte del caleidoscopio de Siluetas del Centro Histórico, el proceso de recuperación de este sitio emblemático es apenas una parte, pues “ya está el edificio, la autoridad ya hizo lo suyo, pero si dejamos los edificios bonitos, y la gente no los hace suyos, se vuelven a caer”.

Rodríguez  Petlacalco advierte que en el Centro Histórico se vive “en un escenario de falta de comunicación, de deshumanización, muy severas; por eso el patrimonio más importante que queremos recuperar somos notros como sociedad. El cultural es el complemento, pero el patrimonio más importante de las ciudades es su gente”.

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