La polémica

La polémica

Durante varios meses, puristas de la imagen y defensores de las nuevas técnicas para mejorar la calidad de la misma se enfrascaron en un debate a propósito de la instantánea premiada en el certamen que organiza World Press Photo, la cual podrá verse, junto a otras más, en el Museo Franz Mayer.                                    

                     

 

Texto y fotos: José Lira

La edición número 56 del certamen de fotoperiodismo más importante del mundo, el World Press Photo, ha estado envuelto en el escándalo al cuestionarse la “integridad” y un supuesto montaje de la imagen del sueco Paul Hansen, quien en febrero pasado obtuvo el primer premio por una instantánea que muestra el drama de varios hombres en el funeral de una familia en una calle de Gaza, Palestina.

A partir del próximo 29 de agosto, en el Museo Franz Mayer, el público mexicano podrá admirar las imágenes ganadoras del World Press Photo y ver de cerca la polémica obra de trabajo de Hansen, titulada Funeral en Gaza, cuyos críticos han señalado que existe en la imagen una notoria manipulación contraria a las reglas que marca el certamen.

Para la  edición 2012 del World Press Photo se presentaron 103 mil 481 imágenes de cinco mil 666 fotógrafos provenientes de 124 países. Después de una depuración,  los 19 integrantes del jurado eligieron 156 fotografías, distribuidas en nueve categorías.

El  análisis forense

En mayo pasado, el comité organizador puso fin a la controversia al informar en un comunicado el peritaje de los especialistas. “Hemos revisado la imagen RAW, tal como nos la entregó World Press Photo, y su publicación en formato JPEG. Está claro que la foto publicada se retocó respecto al color y tono global y local. Más allá de eso no encontramos evidencias de que haya habido una manipulación de la imagen o de un montaje”, aseguró Hany Farid.

“Al comparar el archivo RAW con la versión ganadora veo que ha habido trabajo de post-producción, en el sentido de que algunas áreas son más claras y otras más oscuras. Pero mirando las posiciones de cada pixel, todos ellos están en el mismo lugar en el formato JPEG y en el RAW file. Descarto cualquier cuestión en torno a que sea una imagen montada”,  afirmó Farid, profesor de Ciencias Informáticas de la Universidad de Dartmouth y cofundador de Fourandsix Technologies.

En el mismo comunicado, el experto en fotografía digital, el holandés Eduard de Kam, recordó que en las bases del famoso concurso las imágenes no pueden ser modificadas, “solo los retoques ajustados a los estándares se aceptan. El jurado considera lo aceptable en cada categoría cuando están juzgando el trabajo y pueden pedir el original, los archivos o revisar los materiales”.

La fotografía de Hansen, del periódico sueco Dagens Nyheter, muestra a un grupo de hombres desconsolados por la muerte de dos niños y su padre, cuyos cadáveres son llevados a hombros de camino a una mezquita para realizar el sepelio. Los infantes, dos hermanos de dos y tres años de edad, aparecen amortajados en primer plano, mientras que por detrás les sigue el cuerpo de su padre. Los tres murieron al quedar su casa destruida en un ataque israelí con misiles, mientras que la madre fue llevada a un hospital de la zona. La fotografía ganadora fue tomada el pasado 20 de noviembre en la ciudad de Gaza.

A favor y en contra

En defensa de la imagen de Hansen, otros expertos han mencionado que no se trata —como muchos suponen— de tres composiciones distintas, sino que utilizó la misma toma y aprovechó el máximo el potencial de cada sección para lograr una foto final gracias al programa de edición de imágenes de alto rango dinámico (HDR), el cual permite un mejor nivel luminoso entre las zonas más claras y las más oscuras de una imagen.

Dicho en otras palabras, el fotógrafo sueco seccionó la imagen en tres partes distintas (el cielo, los reflejos en paredes y ventanas, las caras de los dolientes) para acomodar sus valores a los factores ideales logrando con ello bajar la luminosidad excesiva, levantar las sombras fuertes y ajustar contrastes.

Otros detractores del fallo del famoso concurso fotográfico es que las modificaciones realizadas por Hansen no se adhieren a los estándares de periodismo aceptables utilizados por Reuters, Associated Press, Getty Images, National Press Photographers Association y otros medios de comunicación.

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