Leo Matiz la lente del muralista Siqueiros

Leo Matiz la lente del muralista Siqueiros

La exposición, revelaba para ese momento la fuerza y la intensidad del intercambio cultural que compartían México y Colombia, representada en destacadas individualidades creadoras que, desde comienzos del siglo xx hasta la primera mitad del mismo, establecieron un diálogo fecundo y apasionado con los diversos movimientos artísticos que florecieron en tierras mexicanas y que tuvieron un impacto determinante en el imaginario colectivo del continente americano, y sobre los cuales aún buscamos extraer profundas lecciones históricas, sociales, estéticas, intelectuales y éticas.

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De ahí, que la sorprendente y admirable vida y obra de Leo Matiz nos suscite hoy una seductora e inevitable cadena de inquietudes, orientadas a descifrar al fotógrafo errante y al enérgico cazador de imágenes, que dedicó varios años de su vida (1941-1947) a capturar la esencia de México, en la que encontró una realidad social digna de ser fotografía- da; y en donde el muralismo, de forma paralela, se había establecido ya como un movimiento de vanguardia consolidado a nivel internacional. Fue entonces que Leo Matiz se vio seducido por esta corriente artística cuando, tras acudir al estudio de David Alfaro Siqueiros —para realizar un fotorreportaje— se encontró con la posibilidad de entablar un diálogo entre la fotografía y la pintura mural.

En esta confluencia, el ojo perceptivo del fotógrafo —guiado por la dirección de Siqueiros— fungió como herramienta para proporcionar poses en instantáneas, modelos y web leo_EVR9417composiciones que, al final, sumaron a la profundidad y al drama expresivo del poderío estético en la obra del muralista. Tanto el ambicioso proyecto mural Cuauhtémoc contra el mito, como los tableros Tormento de Cuauhtémoc y Apoteosis de Cuauhtémoc —que hallaron su recinto permanente en el Palacio de Bellas Artes— son testigos materiales de esta colaboración y una muestra contundente de cómo éstas exploraciones transgresoras enriquecieron la escena plástica en la primera mitad del siglo pasado.

Leo Matiz: el muralista de la lente. Siqueiros en perspectiva contará con un programa paralelo de actividades: charlas, visitas guiadas y la presentación del catálogo de la exposición en el Palacio de Bellas Artes

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