Mujeres etíopes: la maternidad trabajadora de África

Mujeres etíopes: la maternidad trabajadora de África

Su día comienza desde antes de que el sol toque con sus rayos la tierra mojada de las estepas etíopes y también mucho antes de que los demás miembros de la familia despierten de su descanso nocturno. Posiblemente, también hayan sido las últimas personas de la familia en haberse dormido y también serán las primeras en despertar y comenzar a realizar las actividades cotidianas de los hogares gumuz, grupo étnico etíope. Se levantarán de la cama, sacarán a las cabras al campo y despertarán a los niños al mismo tiempo que preparan el desayuno, momentos después se irán a trabajar una larga jornada en labores del campo, pero con un esfuerzo extra… van a realizar sus extenuantes labores con sus hijos en las espaldas.

Los Gumuz, históricamente, han sido un pueblo golpeado por las guerras civiles, conflictos étnicos por las políticas discriminatorias de los imperios que gobernaron Etiopía en la antigüedad que los vendían como esclavos para los trabajos forzados del campo, e incluso se comerció con ellos durante siglos para ser llevados a América en los lamentables campos de trabajo agrícolas donde explotaron su humanidad. De hecho, hasta entrado el siglo XX aún se llevaban a cabo estás dolosas prácticas hacia ellos que desde luego repercuten en el presente y su vida cotidiana actual. Estas circunstancias los orillaron a vivir en territorios inhóspitos, lejos de las grandes ciudades, conservando su lengua, costumbres, tradiciones y modo de vivir para intentar subsistir en un entorno que siempre estuvo acosándolos por su oscuro color de piel y el arraigo tan fuerte a sus prácticas étnicas.

Desgraciadamente son las mujeres las que más afectadas se ven ante esta situación puesto que ante ellas se ejerce una violencia cultural que les impide desarollarse como personas libres, obligándolas a ser madres, trabajadoras y a prácticamente vivir en la sombra de los hombres, quienes ostentan la autoridad y un papel privilegiado. En ese sentido, incluso en el papel de adres se ven obligadas a realizar trabajos muy fuertes que poco a poco merman su salud y les impiden desarrollar sus capacidades personales e incluso desde niñas adquieren responsabilidades maternales, pues desde que la mujer tiene uso de razón está prácticamente obligada a cuidar a sus hermanos o familiares pequeños.

Información y Fotografía: Héctor Quintanar Pérez/Eikon.com.mx

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