¡Qué payasos!

¡Qué payasos!

Desde la época de los faraones, los artistas del entretenimiento se han ganado la admiración de quienes festejan sus habilidades para hacer reír y pasar un rato inolvidable. En México, se lleva a cabo la XVIII Convención Internacional de Payasos, punto de encuentro para reafirmar el talento, nuevas técnicas y la hermandad en el gremio.

Texto y fotos: José Lira

El Teatro Venustiano Carranza se ha convertido en un verdadero manicomio al celebrarse la XVIII Convención Internacional de Payasos Latinos. A la menor provocación, el público ríe hasta dolerle el estómago. Nadie permanece indiferente ante la gracia de quienes han hecho de la diversión su forma de vida. De generación en generación, hombres y mujeres transmiten sus saberes y habilidades de una de las más difíciles y exigentes profesiones: hacer reír, una cualidad humana que, aparte de provocar chispas de felicidad, mejora la salud, fortalece el corazón, dilata los vasos sanguíneos y es una vía ideal para que el organismo segregue betaendorfinas.

La también llamada La Feria de la Risa, es organizada año con año por la Hermandad de Payasos Latinos, Asociación Civil, que dirige Tomás Morales Lozada, Payaso Llantom, la cual reúne a 800 artistas de todos los estados de la República mexicana y varios países de América Latina, entre ellos, Belice, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, así como artistas de habla hispana que radican en Estados Unidos.

Los días 21, 22, 23 y 24 de octubre, el gremio de payasos hace de las suyas y se viste con sus mejores galas, maquillajes, accesorios y, en especial, derrochan ingenio, presentan sus mejores chistes, canciones, bailes, malabares, actos circenses, magia y comedia.

Antes de que la risoterapia se pusiera de moda en los principales hospitales de La Unión Americana y Europa, los payasos ya sabían desde tiempos remotos que la risa fortalece el corazón, dilata los vasos sanguíneos, mejora la respiración, segrega betaendorfionas, alivia la digestión y fortalece los lazos afectivos.

En el siglo VII, Thomas Sidenhman consideraba que “es más benéfico para el pueblo la llegada de un clown que una caravana de remedios”, mientras que en el siglo XX, Sigmund Freud afirmaba que la risa ayuda a liberar la energía negativa. Y es que ante un payaso nadie se queda callado ante la gama de artilugios para reír sin parar, un don reservado a unos cuantos, quienes logran trascender y hacerse indispensables.

La edición número 18 de la Convención Internacional de Payasos contempla conferencias, talleres, concursos, entrega de reconocimientos por trayectoria y exposición de productos afines. Los tallistas imparten técnicas clown, malabares cómicos, magia comedia, pintacaritas y globos qualatex.

Los concursos abarcan vestuario, maquillaje de fantasía, improvisación, actuación grupal o individual, globoflexia, desfile de comparsa, payaso comediante y el siempre esperado concurso de Miss Payasa.

Durante el evento, los payasos asistentes a la convención se toman la foto grupal del recuerdo frente al Monumento a la Madre y, acto seguido, buscan imponer el récord de 15 minutos de risa en el mismo lugar.

La realización de la XVIII Convención Internacional de Payasos sorprende por su excelente presentación de artistas renombrados, quienes desde la pantomima, el malabarismo, la música, el canto y el baile, seducen al público con una explosión de colores, ingenio, capacidad actoral y enorme profesionalismo, tal y como lo demuestran Roberta (que vino desde la ciudad de Monterrey, Nuevo León), Paco Miller Junior y muchos más.

En palabras de Tomás Morales Lozada, Llantom, presidente de la Hermandad de Payasos Latinos, A.C., la idea es conseguir el aval de la Secretaría de Educación Pública para certificar planes y programas de estudio a nivel bachillerato y de licenciatura sobre el arte de los payasos, de tal manera que ese conjunto de saberes adquiridos por tradición, de boca en boca, a través de los libros, talleres o la experiencia cotidiana, se integren a la academia y el estudio formal.

Mientras tanto, quienes estén dispuestos a dejar el estrés, el malhumor, las malas vibras, la energía negativa y otros demonios, bien vale la pena disfrutar y reírse con un gremio de payasos que toman en serio, muy en serio, un oficio que día a día gana más adeptos y admiradores. El payaso mexicano, a base de esfuerzo, capacitación y tenacidad, es ya un referente obligado en el mundo de espectáculo, al grado de que muchos de ellos incursionan con éxito no sólo en carpas y circos, sino también en televisión, la industria cinematográfica, festivas, eventos artísticos en vivo y en las redes sociales.

 

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