Sin reposo

Sin reposo

Los maestros disidentes informaron que no aceptarán ninguna imposición del Gobierno federal y anunciaron que entrarán a una nueva etapa de lucha y de resistencia, que denominan “insurgencia magisterial”.                                                                                                                                                                  

                                                                                                                                                                                                 

 

Por José Lira

Pese a la modernidad y al triunfalismo del discurso oficial, México sigue siendo un país surrealista en el que se enfrentan dos proyectos de nación, distintas visiones de la realidad e infinitas interpretaciones sobre el futuro de la República.

El caso de la educación pública es un claro ejemplo. Mientras algunos legisladores de la Cámara de Diputados aseguran que en la aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente se tomaron en cuenta más del 90 por ciento de las demandas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE),  sus secciones en Oaxaca, Veracruz y otros estados siguen con su plantón en el Zócalo de la ciudad de México y organizan marchas casi todos los días en diversos lugares del Distrito Federal.

Los mentores disidentes afirman que los diputados federales levantaron el dedo —por mayoría de votos— para validar “leyes injustas”, por lo que se declararon en “desobediencia civil” y anunciaron que radicalizarán su movimiento con “acciones contundentes en las calles, las plazas y en los estados”.

En su mensaje a la nación, con motivo de su Primer Informe de Gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto  destacó que está decidido a usar todos los instrumentos del Estado democrático para impulsar la transformación que reclama la gran mayoría de los mexicanos, sin menoscabo de sus derechos constitucionales y advirtió que en los meses que restan del año estará decidiendo “qué historia vamos escribir los mexicanos en las siguientes décadas. Es así de sencillo y así de trascendente, tenemos 120 días para que 2013 sea recordado como un año de grandes transformaciones, donde México se decidió a despegar”.

En su laberinto

No obstante, la lucha de la CNTE por hacer oír y valer su voz sigue atrapada en un callejón sin salida. Han transcurrido varias semanas desde que los maestros disidentes ocuparon la plancha del Zócalo capitalino en protesta por lo que ellos llaman la cerrazón del Gobierno federal y el desinterés de la mayoría parlamentaria por atacar de raíz el problema de la educación pública en México.

El primer domingo de septiembre, miles de profesores de la CNTE desfilaron una vez más por las calles de la capital del país para manifestar su repudio a dicha ley que, a su entender, busca socavar su profesión y convertirse en un instrumento punitivo para dejarlos sin empleo.

En esa ocasión, los maestros disidentes se encontraron con una infranqueable barrera de cuerpos policiacos que impidió su paso a la Cámara de Diputados, a tal grado que las personas que viven a unos pasos del recinto parlamentario tuvieron que brincar la muralla metálica para entrar o salir de sus casas, negocios o trabajos.

En el largo camino de los maestros de la Coordinadora se incorporaron los jóvenes anarquistas del movimiento, quienes decidieron enfrentar a los granaderos lanzándoles todo tipo de objetos y bombas molotov. Todo ello transcurría ante la mirada atenta y sorprendida de quienes desde las ventanas de sus casas observaban a los manifestantes.

Un nutrido grupo de reporteros, fotógrafos y camarógrafos —muchos de ellos equipados con cascos y máscaras antigas— realizaron la cobertura de la marcha de los maestros, en su mayoría, provenientes del estado de Oaxaca.

En medio del caos, los líderes magisteriales llamaron a sus agremiados a cerrar filas y no caer en provocaciones. Sin embargo, la situación se tornó más ríspida. Al final del camino, la policía montada estaba lista para, en su caso, arremeter contra aquellos que decidieran incursionar en el sólido anillo de seguridad.

Con el fin de no poner en riesgo la integridad física de sus agremiados, la avanzada de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación decidió, por el momento, arrear banderas y regresar a su plantón en el Zócalo capitalino, no sin antes anunciar a sus agremiados, simpatizantes y representantes de los medios de comunicación que el miércoles 4 de septiembre el magisterio disidente realizará una mega marcha en protesta por la aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente, así como una serie de acciones “contundentes”.

 

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